Propuestas de reflexión para empezar a poner palabras a lo que quieres trabajar. Puedes utilizarlas para preparar una consulta; no son pruebas psicológicas ni evaluaciones personales.
01 · REFLEXIÓN PRÁCTICA
Cuando todo parece importante
Empieza por distinguir tres cosas: qué exige una respuesta ahora, qué tiene valor a largo plazo y qué has asumido por costumbre. Estas categorías pueden coincidir, pero separarlas ayuda a formular la conversación que quieres tener contigo mismo. Después elige una prioridad y describe qué espacio ocupa realmente en tu semana.
Para preparar la sesión, identifica un compromiso que quieras revisar y una consecuencia que debas tener en cuenta antes de cambiarlo. El propósito de este ejercicio es hacer visible la decisión, no indicar cuál debes tomar.
Escribe en una frase qué necesitas decidir. A continuación, distingue la información que tienes, las suposiciones que estás haciendo y los criterios que quieres respetar. Examina si todas las preguntas necesitan resolverse a la vez o si existe una decisión previa que permita avanzar.
Tu siguiente paso puede ser conseguir un dato, delimitar una alternativa o preparar una conversación. Cuando el asunto requiere asesoramiento especializado, incorpóralo antes de decidir. El coaching puede ayudarte a ordenar la reflexión sobre tu actuación.
Una intención se vuelve más concreta cuando puedes describir una acción y el contexto en que quieres realizarla. En lugar de quedarte en «quiero organizarme mejor», plantea qué actividad quieres iniciar, cuándo sería viable y qué obstáculo necesitas considerar. Escoge una escala que puedas probar con tus recursos actuales.
Después revisa qué ocurrió y qué aprendiste. No haber seguido el plan exactamente puede aportar información sobre su ajuste a tu situación. La pregunta útil es qué conviene mantener o modificar en el siguiente intento.
Cuéntanos qué quieres mejorar y te explicaremos cómo podemos trabajar contigo. El alcance, el profesional y los honorarios se acuerdan antes de empezar.